La teoría de la indefensión se ha empleado por diversas escuelas psicológicas para explicar el mecanismo de la depresión: cuando estamos deprimidos percibimos que nuestra situación vital es insoportable y no distinguimos ninguna solución constructiva para escapar de ella; nos sentimos, por tanto, indefensos ante los eventos que nos toca vivir, sin ninguna capacidad de lucha.
El deporte ha demostrado ser una medida muy eficaz para entrenar la capacidad de lucha del ser humano.
El deporte nos enseña que tenemos que levantarnos cada vez que nos caemos. Por muy dura que haya sido la caída, siempre hay que alzarse. Porque caerse está permitido y, desde luego, levantarse es una obligación. Estos son lemas imprescindibles en el mundo deportivo.
Detrás de esta actitud de lucha, de no rendición se encuentra la resiliencia.
La resiliencia es la capacidad del ser humano para sobreponerse a las adversidades y construir sobre ellas. En base a ella, el ser humano puede superar situaciones negativas e incluso aprender de ellas extrayendo la parte positiva de la vivencia. El objetivo de la resiliencia es luchar y sobrevivir. Desde este punto de vista, los problemas se transformarían en una oportunidad de superación.
La resiliencia es una herramienta muy útil en la vida cotidiana pero también en el deporte. De hecho, los deportistas desarrollan esta cualidad en su día a día de constante superación y lucha, enfrentándose al cansancio, la pereza, las caídas, las lesiones, el fracaso y las derrotas.
El deporte promueve valores como el respeto, la disciplina, la honestidad, la autoconfianza, la responsabilidad, el coraje y la superación. Deberíamos copiar del deporte el modo en que nos entrena para vencer los miedos, haciéndonos confiar en nuestro esfuerzo, trabajando duro y con ilusión para conseguir objetivos.
En definitiva, el deporte y la resiliencia comparten intenciones: llevarnos hacia un desarrollo personal completo sano y positivo.
Para mejorar nuestra resiliencia hay que aprender a aceptarse tal como somos, con nuestros defectos y virtudes. Contar con una autoestima adecuada sería esencial para adquirir resiliencia. A ese respecto, en el deporte se habla del “saber estar” ante la derrota, que no es más que valorarse a sí mismo a pesar de haber perdido, a pesar de no estar en el mejor de nuestros momentos. A pesar de ello, quererse y seguir; sobrevivir, en definitiva.