“Cristal en sus alas desarmadas
De cometa deshilachada
¿Acierta a inspirar?
Es autómata de niña trapo,
ahogándose de tan anciana.
Cristal entre sus piernas,
Azabache ajado
-amazona anónima-
Quietud que huye.
Tirita como única defensa.
Cristal y lluvia.
Sus ojos atados
-viajan-
Humedecen ventanas de penumbra.
Cansados y aún por crecer.
Cristales rotos
Su aliento lo intenta
-olvida-
Su claro prometido.
Un todo que no llega.
Cristal con un reflejo.
Sus dientes mansos, capturando.
La niña se despierta
-sus alas-
de un pasado.
Cristal,
como un regalo,
reluce breve su belleza.
Sus fantasmas ordenados.
Al menos, sonrisa incrédula”.
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