El Gran Azul

Una caricia, un silencio. La humedad de lágrimas imprudentes afloraba de sus ojos tristes, formando hilos de agua salada por sus mejillas frías. Un último adiós, un primer fin.

Intentó detener esos sollozos amargos que se le escapaban entre los labios, aunque apenas si lo consiguió. No podía creer lo rápido que parecía haberse detenido el tiempo, a pesar de que las horas pasaban como estrellas fugaces sobre un cielo que en algún momento fue estrellado.

 Aquella mañana andaban descalzos por la orilla del Gran Azul, como le gustaba llamarle. La fina arena jugaba al escondite entre sus dedos, haciéndoles reír por las cosquillas que les provocaba. El sol acariciaba sus rostros, dejando pequeños besos de moreno sobre su tez blanquecina. La pura felicidad abarcaba toda su sonrisa, libre y sincera.

De repente, algo cambió. Ya no había más luz. Ese recuerdo se empezó a desdibujar en el momento en que cogió el teléfono. La bola de demolición la golpeó. Estaba en la radio, en las noticias, en todas partes. “Accidente de tráfico se cobra la vida de una persona”. Imposible, totalmente imposible. Su voz cálida y familiar, aún reciente, retumbaba en su cabeza. “Cariño, tengo una sorpresa. Estoy yendo al apartamento para poder dártela, así que ahora nos vemos. Te quiero”

Y así de fácil puede romperse todo. Acurrucada en un rincón de la cama, totalmente a oscuras, su único consuelo era repetir aquel mensaje. “Te quiero. Te quiero. Te quiero…” Imaginaba su abrazo de buenas noches, y el de buenos días. Siempre junto a ella.
Los años pasaron, y él seguía ahí, justo en el mismo lado de la cama. El único que la comprendía, que la consolaba. Y por fin llegó el día en el que, arrastrando los pies por el gran peso del dolor, decidió que era hora de reunirse con él. Jamás creyó que unas perlas tan pequeñas pudiesen devolverle aquella sonrisa, aquella felicidad que perdió hace tanto tiempo, pero que, a medida que sus ojos se sumían en un profundo sueño, fueron envolviéndola hasta llevarla a un letargo eterno donde los ojos del Gran Azul la esperaban.
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