Paisaje de invierno

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En este momento se estima que la temperatura media de la Tierra está en 15oC. Actualmente estamos acostumbrados a saber cuál es la temperatura que hace a lo largo del día, pero durante siglos era imposible, sencillamente porque no teníamos termómetros. El primer termómetro apareció en 1592, cien años después del descubrimiento de América, y se lo debemos a Galileo Galilei. Era un instrumento muy rudimentario, básicamente consistía en un tubo de vidrio con una esfera hueca en su extremo superior. En el tubo se introducía agua que al calentarse subía por el tubo, el problema es que a los 0oC el agua se congelaba. Por ese motivo se decidió reemplazar el agua por el alcohol.
En 1612 Santorio Santorio introdujo la graduación numérica y de dio un uso medicinal. ¡Hasta ese momento no se medía la temperatura de los enfermos! En 1714 Gabriel Farenheit creó el primer termómetro con mercurio.
Durante la Edad Media tuvo lugar el llamado Período cálido medieval, con unas temperaturas en torno a 1.5oC más elevadas que en este momento. Este periodo terminó en el año 1340, momento en el cual se produjo un descenso térmico que dio lugar a la Pequeña Edad de Hielo. Se trata de un periodo frío que abarca desde la mitad del siglo XIV hasta la mitad del siglo XIX (en torno a 1850 el clima cambió y la temperatura empezó a elevarse). La caída de las temperaturas alcanzaron su cénit entre 1645 y 1715, durante el llamado Mínimo de Maunder.
La Pequeña Edad de Hielo provocó la aparición de inviernos muy fríos en muchas partes del mundo, así por ejemplo, el río Támesis y algunos canales y ríos de los
Países Bajos se helaron, en 1780 el puerto de Nueva York se heló. El río Ebro se heló en siete ocasiones entre los años 1505 y 1789.
¿Qué motivó este cambio climático? Probablemente una serie de cambios en el llamado cinturón de transporte del sol, una corriente gigantesca de gas que conduce electricidad, que fluye desde el ecuador a los polos y que vuelve nuevamente al ecuador, formando un bucle. Esta corriente controla el ciclo de las manchas solares y el clima de nuestra estrella. En condiciones normales suele haber unas 40.000 manchas solares, pues bien, durante la Pequeña Edad de Hielo tan sólo había unas 40 manchas.
La Pequeña Edad de Hielo dejó su impronta artística durante este periodo. Así por ejemplo, la nieve domina muchos de los paisajes de Pieter Brueghel el Viejo (1564- 1638). En la década de 1630 la temperatura fue más apacible, desaparecen los temas invernales y estos vuelven a aparecer entre los años 1640-1660, coincidiendo con la vuelta de los inviernos fríos.
Jan van de Capelle (1626-1679) fue uno de los pintores holandés de marinas más importantes del siglo XVII. Un tema recurrente en su obra artística fue el invierno, llegando a representar unas 20 escenas invernales. Entre ellas se encuentra “Paisaje de invierno” (1660)
Otro ejemplo lo encontramos en “Paisaje de invierno” (1670) de Jacob Issacksz van Ruisdel (1628-1682), uno de los pintores paisajistas más importantes del siglo XVII. En este cuadro podemos observar un canal helado junto a unos edificios que tienen un aspecto funcional y que bien podrían ser almacenes de turba. En el siglo XVII la extracción de la turba era uno de los negocios más prósperos y se transportaba por los canales.

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