Bodegón de manzanas

Bodegón con manzanas, c.1910-1930
Maurice Prendergast
Colección Thyssen-Bornemisza

Los latinos y los griegos usaban la expresión “tirar las manzanas a alguien” como equivalente de declarar el amor, especialmente a una mujer. Si vas por la calle y alguien te grita “petere malis quandam” no te asustes, no te está insultando, te está tirando los tejos. Y es que durante siglos la manzana ha gozado de un papel erótico muy importante, recordemos por ejemplo la famosa manzana de la Discordia que fue el origen del Juicio de Paris. Más adelante la manzana se asoció al símbolo de la belleza efímera, pasando a formar parte del tópico literario del carpe diem, que insta a gozar la belleza y de la juventud, antes de que llegue la vez y la muerte.

Cuando en pintura hablamos de manzanas es inevitable pensar en el pintor francés Paul Cézanne (1839-1906), considerado el padre del arte moderno. Este pintor perteneció al postimpresionismo y fue el fundador de lo que más adelante pasaría a llamarse cubismo. Sabemos que con una manzana Cézanne pretendió asombrar al París del siglo XIX, algo que le costó las burlas de los críticos de la época, los cuales le consideraban el más torpe de todos los impresionistas. Los críticos de la época no dudaron en calificar su pintura como primitiva e infantil.

En 1907 llegó a París el pintor norteamericano Maurice Prendergast (1859-1924), el cual se sintió enormemente influenciado por la pintura de Cézanne. En su “Bodegón con manzanas” se advierte la inequívoca influencia del pintor galo: en la inclinación del tablero de la mesa, en las diferentes perspectivas de la fruta, en el tratamiento de las formas y en el modelado a través del color.

Centrémonos en la manzana, la fruta prohibida. Según el Génesis es la que Eva ofreció a Adán, bajo los consejos de la serpiente. Realmente no se menciona un manzano en la Biblia, sino el árbol del conocimiento. ¿Por qué entonces se representa una manzana en la pintura? Probablemente porque era la fruta más conocida en la Edad Media.

La casi totalidad de la agricultura se inventó durante el Neolítico en Oriente Próximo, hace unos 11.000 años. Muchos antes, hace unos 10 millones de años ya debía haber manzanas en Asia Central, concretamente en la región del Turquestán, que engloba a Kazajistán, Kyrgystan y Uzbekistán, puesto que es la región del mundo en donde hay una mayor diversidad de manzanas. Es muy probable que se tratase de manzanas silvestres de un tamaño minúsculo, similar al de una canica. Su difusión geográfica fue favorecida inicialmente por los osos que allí había, ya que con su ingesta y posterior deposiciones fueron esparciendo las semillas. A lo largo de millones de años las manzanas se fueron seleccionando y las más carnosas, las de mayor tamaño, fueron las que prevalecieron sobre el resto, que acabarían desapareciendo.

Nuestra Eva africana debió surgir hace unos 143.000 años, y el Homo sapiens sapiens debió llegar a Kazajistán hace unos 5.000-8.000 años, encontrándose allí las primeras manzanas. Sería más adelante, con la ayuda de los caballos, que tomarían el relevo a los osos, cuando la “fruta prohibida” entró en Europa.

Así que tenemos que remontarnos al Kazajistán de hace unos 11.000 años para encontrar a los primeros Homo sapiens sapiens que entraron en contacto con las manzanas que miles de años después pintarían Prendergast y Cezanne.

Pedro Gargantilla

Bibliografía

Harris SA, Robinson JP, Juniper BE. Genetic clues to the origin of the apple. Trends in Genetics 2002, 18(8): 426-430.

Compartir esto
  • Poesía Revista nº XXIV

    Alumbramiento

    Sobre un mar de soledad y desamparo, sin olas ni recuerdos, antes que las primeras deidades conocidas habitaran un cosmos aún ...
  • Poesía Revista nº XXIV

    Adolescencia

    Anhelo de mil labios en mi estepa entornada, mi páramo estéril de sangre frustrada; y cuanta vida hubo, pétalo de feroz ...
  • Poesía Revista nº XXIV

    Rosales

    Se agitan los prados en la deshojada corona de nuestro antiguo rosal.   Y tu frente adamascada aglutina el infinito punto ...
  • Poesía Revista nº XXIV

    Mátame

    Por eso mátame ahora, mátame entera, sin piedad, sin pena, porque prefiero morir, desangrar lo que fui, sacrificar lo que soy, ...
  • Poesía Revista nº XXIV

    ¡Ya estás grande Maura!

      ¡Ya estás grande Maura! Ya tus pechos no son nuevos, y tu mirada de inocencia, no tiene casi nada. Tus ...
  • Poesía Revista nº XXIV

    Llorarle a las flores muertas

    Tengo la vida en pausa, ¿por qué no puedo gritar? Estoy tras una mampara de cristal agitando mis puños en gestos ...
Cargar más publicaciones relacionadas
Cargar más publicaciones de Pedro Gargantilla
Cargar más en Pensamiento

Dejar una respuesta

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Puede interesarte...

Mundo de Cristina (1948)

Este cuadro nos recrea un ambiente un tanto ...

Buscador

Ediciones de Revistas