La resistencia a los antibióticos es la que desarrolla un microorganismo a un medicamento al que originalmente era vulnerable. De esta manera, los tratamientos convencionales se vuelven ineficaces y las infecciones persisten, lo que incrementa el riesgo de propagación.
El desarrollo de resistencias es un fenómeno natural que ocurre cuando los microorganismos se ven expuestos a fármacos antimicrobianos, y se posibilita el intercambio de características de resistencia entre ciertos tipos de bacterias. Además, desde el punto de vista biológico, esto representa una manifestación de los mecanismos de supervivencia y adaptación bacterianos.
El uso inapropiado de antibióticos acelera ese fenómeno. En ese momento, una infección que normalmente puede ser de poco calibre, se convierte en un arma letal para el ser humano.
Los pacientes que sufren alguna infección resistente a antibióticos se encuentran en una situación de peligro inminente, motivo por el cual se debe actuar de manera rápida y eficaz.
Para los pacientes y sus familias esta situación implica un estado de desesperación y tristeza, pero para el personal sanitario conlleva en muchas ocasiones la sensación de impotencia por no poder salvar la vida de sus pacientes.
Pese a todo, hay pacientes que consiguen recobrar su salud, aunque en la gran mayoría de los casos, quedan secuelas que marcarán a estos de por vida.
Algunos ejemplos de bacterias resistentes a antibióticos, también conocidas como “Superbugs” son Klebsiella Pneumoniae, Stenotrophomonas o Staphylococcus aureus, causantes de multitud de enfermedades infecciosas.
Actualmente, el consumo masivo de antibióticos está ocasionando un problema de impacto a nivel mundial. El desarrollo de resistencias antibióticas deriva en la vulnerabilidad humana ante la lucha contra las infecciones bacterianas. Este hecho aumenta la mortalidad por falta de tratamientos eficaces.
Esto nos lleva a plantearnos, ¿ese excesivo consumo de antibióticos se produce por motivos de salud o tiene un interés de tipo económico?
Posiblemente la respuesta se halle en un punto intermedio de esta dicotomía.
Por una parte, el desarrollo de antibióticos ha supuesto un enorme avance para la sociedad, salvando miles de vidas día a día. El problema en este aspecto se inicia cuando el consumo es descontrolado, lo cual, como se explica previamente, acelera el fenómeno del desarrollo de resistencias.
Por otro lado, las grandes compañías farmacéuticas han sabido aprovechar la eficacia de los mismos para incrementar su comercialización y demanda, obteniendo de ese modo grandes beneficios.
Por tanto… ¿quién sería el responsable de la situación actual?
Sara Jiménez
Sheila Larrayad