Todas las culturas a lo largo de la Historia se han preguntado por la presencia de lo divino como posible explicación del origen y gobierno del Cosmos. Frente a la pregunta de si Dios existe (y cómo es su naturaleza) se han derivado importantísimas respuestas que han afectado al devenir de la Historia y los pueblos. Por ello, y especialmente para comprender nuestra cultura cristiano-occidental, se hace necesario acudir a la primera reflexión filosófica (de los presocráticos) sobre la divinidad.
A continuación se pretende realizar un análisis comparado de la idea de Dios/divinidad entre los principales filósofos griegos anteriores a Sócrates. Dicha aproximación se antoja fundamental para comprender la posterior teologíaplatónico-aristotélica, por un lado, y la más sofisticada visión estoico-cristiana de Dios dada por San Agustín y Santo Tomás, por otro. Desentrañar la visión presocrática de lo divino, considerando su fuerte arraigo materialista y la indisoluble conexión entre lo ontológico-cosmológico y lo teológico, parece un auténtico reto intelectual. El objetivo será, pues, tratar de responder de forma breve a estas tres preguntas:
A)¿Era importante para ellos hablar-estudiar a Dios/divinidad?
B)¿Creían en la existencia de algo divino, de un Dios/dioses particulares?
C)En el caso de reconocer su existencia, ¿cómo es su esencia o naturaleza?
1/ Introducción a la cuestión.
En primer lugar hay que dejar claro que el análisis de los presocráticos sobre un aspecto tan difuso como la divinidad es una tarea compleja dado que no quedan muchos textos y, sobre todo, debido a la confusión y mezcla de lo ontológico, lo físico, lo cosmológico y lo teológico.
Las primeras reflexiones de los presocráticos, allá por el siglo VII a.c., nacen en un contexto teológico-espiritual marcado por dos influencias:
2.1/ Por un lado, existe una suerte de religión “oficial” basada en una serie de dioses antropomórficos que habitan el Olimpo y de cuyas hazañas hemos sabido fundamentalmente por los mitos y las obras de Homero y Hesíodo: el primero menciona múltiples deidades, y pone al Océano como algo real, ontológico y origen de todo. El segundo, en su obra “Teogonía”, narra la genealogía de los dioses, poniendo a Eros como dios principal y trasmitiendo la idea de que son seres con un origen, por tanto limitados.
2.2/ Por otro lado, habrá una influencia procedente del orfismo, una especie de religión oriental de misterios (de origen y fundador desconocido, aunque se apunta a Onomácrito como principal representante), como una especie de corriente de salvación que cree en la transmigración de las almas y la purificación de las mismas para separarse del cuerpo (considerada una cárcel). Esta corriente menciona igualmente diferentes dioses, como el resultante de la unión de Zagreus y Dionysos.
Los presocráticos, aun recibiendo una gran influencia de estas corrientes, se desvincularán bastante con su teología natural o Teodicea, pues empiezan a considerar que lo divino es inmanente a todas las cosas de la naturaleza y puede ser
comprendido por la razón (como dirá Platón en República: “Theologia es aproximarse a Dios a través de la razón”). Así, analizando la realidad más inmediata, contrastando lo uno frente a lo múltiple, lo estático frente a lo cambiante, acabarán hablando también, directa o indirectamente, de la divinidad.
A continuación se describirá brevemente el pensamiento teológico de los presocráticos más destacados.
2/ Análisis de los presocráticos.
2.1/ Los jonios de Mileto: En general puede decirse que eran profundamente materialistas, de modo que para ellos lo divino está en todas partes (pues divinidad y materia es lo mismo). Explican la naturaleza por leyes necesarias, no por el capricho divino.
2.1.1/ Tales: El agua sería el origen de todas las cosas. Tiene un concepto animista de la materia: “todo está lleno de dioses”, dirá. Con los sentidos puede llegarse a lo divino.
2.1.2/ Anaximandro: Se refiere al Apeiron como lo ilimitado, el lugar de donde sale y a donde regresa todo. Lo considera algo inmortal y sin origen. Seguramente es el primero que utiliza el término arché (principio de todas las cosas). Aunque no es algo explícito, estos términos podrían referirse a Dios, al menos a algo divino en el mundo. No obstante, admite la existencia de muchos dioses sin que encuentre contradicción con su Apeiron.
2.1.3/ Anaxímenes: El aire sería el principio de todo, siendo una especie de aire eterno y divino, como un pneuma o aliento vital que hace del Cosmos un animal viviente.
2.2/ Pitagorismo: fue una corriente de corte espiritualista, muy influenciada por el orfismo (creen en la inmortalidad, prexistencia y purificación del alma), que dio un sentido ontológico-moral a los números. Hablan de una especie de respiración cósmica (pneuma ilimitado) que explica la pluralidad de las cosas. No hablaron nunca de un Dios único y trascendente, si bien se refieren a un principio original indeterminado.
2.3/ Heráclito: Basándose en un monismo dinámico dirá que todo fluye y cambia: el ser, aunque es único, es “hacerse”, está en continuo movimiento debido a una especie de lucha-armonía entre contrarios. Habla del fuego como principio primordial, también de una Razón universal, Logos, Necesidad o “lo Sabio”, como algo inmutable (lo único de esta naturaleza en el mundo), que es razón y gobierno de todo. Con estos términos podría estar refiriéndose a una especie de Dios inmanente al mundo, en forma de ley necesaria, pues en ocasiones habla de “gobernar”.
2.4/ Los monistas estáticos (Jenófanes y Parmémides): Ambos creen en un Ser inmutable, el Uno, indivisible, eterno e inmóvil, niegan por tanto el movimiento y la pluralidad. No obstante, Parménides nunca se refiere a este Ser como a Dios: llega a este principio con la lógica y el método deductivo, siendo por tanto una abstracción mental fundada en un cierto idealismo, mezcla de ontología y lógica (lo describe en la obra “El poema sobre la naturaleza”). Jenófanes, sin embargo, sí parece identificar ese Ser con un Dios personal, omnipotente y moral. Él parte de lo emocional, de una cierta mística, para llegar después a la divinidad de este ser, para dotar al mundo de una ubicua religiosidad. Al mismo tiempo niega el politeísmo y el antropomorfismo olímpico (aunque acaba reconociendo la existencia de divinidades menores).
2.5/ Empédocles: En su obra “El poema de la naturaleza” identifica los cuatro elementos clásicos con cuatro dioses diferentes. Más adelante habla del Amor-Odiocomo de contrarios generadores de la realidad (que sería cíclica: todo se mezcla y separa constantemente, según prime la unidad o la disgregación de esos contrarios).
En su obra “El poema de las purificaciones”, de gran influencia órfica, habla de una especie de Dios de la purificación. La presencia de lo divino en el mundo le parece una certeza inmediata, la identifica incluso con la naturaleza misma.
2.6/ Anaxágoras (y Diógenes): El primero dirá que todo está en todo. Desde el origen había un caos que la Mente o Espíritu ordenó, agrupando y disgregando elementos ya existentes. Sería pues una especie de fuerza cósmica, no un Dios trascendente; eso sí, un ser sin mezcla alguna e infinito. Este ser sería una razón pura que organiza el mundo.
2.7/ Demócrito (y Leucipo): Su filosofía es profundamente materialista: todo está formado por átomos (no los reconocidos por la física de partículas), incluido el alma y los dioses. El vacío disgrega el ser y genera el movimiento que hace que se mezclen los átomos y se formen las cosas. En la naturaleza todo sucede por necesidad, es mecánico. No cree en un Dios trascendente y personal. Su ética, hedonista y terrenal, no precisa que Dios ofrezca recompensas ultraterrenas.
3/ Conclusiones y reflexión final.
Del estudio de la visión presocrática sobre la divinidad pueden concluirse algunas cosas:
3.1/ Debido a la comunión entre ontología, teología y física, podría parecer que los presocráticos son panteístas. Bien es cierto que tienen una visión materialista e inmanente de la divinidad, consustancial al mundo, pero más que panteísmo lo que acontece es que no delimitan con precisión y claridad todo lo relacionado con la deidad.
3.2/ No se advierte en los presocráticos una visión trascendente de la divinidad. No se analiza con detenimiento el ser y existencia de lo divino porque en general no se considera a Dios como un ser único y personal, totalmente diferente de lo creado. No obstante se procura, en ocasiones, caracterizarlo (inmutable, inmóvil, eterno, etc).
3.3/ Hay posturas bien diferentes: en los extremos tendríamos el materialismo más radical de Demócrito o los jonios, por un lado, y el Dios omnipotente y moral de Jenófanes. Entre medias estaría el resto, con una especie de divinidad que lo toca todo, algo así como una ley necesaria a la que se le dan diferentes nombres.
3.4/ Por primera vez en la Historia se llega a la divinidad con la razón, desde el análisis de la realidad (teología natural).
3.5/ La divinidad no es, necesariamente, una excusa para justificar la existencia del alma, tampoco para garantizar un mundo ultraterreno o recompensa/castigo tras la muerte.
3.6/ Por primera vez encontramos filósofos que piensan razonadamente en la divinidad como causa del mundo (aunque éste sea eterno, al menos organizándolo). Esto anticipará una reflexión más profunda por parte de Aristóteles de la Causa Eficiente y Final, del Primer Motor y el Acto Puro.
4/ Bibliografía consultada.
4.1/ Historia de la filosofía I. Grecia y Roma. Guillermo Fraile. Biblioteca de autores cristianos. 2011.
4.2/ Historia de la filosofía I. Felipe Martínez Marzoa. Istmo. 2010.
4.3/ El nacimiento de la filosofía en Grecia. Viaje al inicio de Occidente. Teresa Oñate y Zubía. Dykinson.
4.4/ Fragmentos presocráticos: de Tales a Demócrito. Traductor Alberto Bernabé Pajares. Alianza Editorial 2008.
4.5/ La teología de los primeros filósofos griegos. Werner Wilhelm Jaeger. Fondo de cultura económica 2004.