No es París por quién tenemos que rezar. Tenemos que rezar por un mundo que se está desquebrajando cada día que tachamos del calendario. Es un mundo en el que un bombardeo de Beirut dos días antes de la masacre en Francia no sale cubierto en la prensa. Es un mundo en el que cuando una bomba es explotada en un funeral en Baghdad nadie actualiza su estado en ninguna red social. ¿Por qué? ¿Quizá porque no es un país vecino? ¿Quizá porque no son blancos? ¿Es que los conflictos del resto del mundo (que mueren igual o más personas que en el atentado parisino) no son suficientemente importantes para dar la voz de alerta?
Todo lo que está ocurriendo en Europa está creando un odio muy fuerte hacia los musulmanes. Permítame que les recuerde que hay millones de musulmanes que no toman su religión como los yihadistas extremos. Si pedimos respeto, nosotros también tenemos que respetar, es la única manera de convivir en paz. Si estamos criticando los extremos, no los vamos a aplicar nosotros.
Hablando con un compañero acerca de este asunto tan polémico, dijo un comentario que llamó mi atención. Decía lo siguiente: “Todo musulmán es enemigo de Occidente. No solo por la religión, sino porque nuestros ideales de vida, de libertad y de todo lo que creemos, no concuerdan con el suyo. Ellos tratan de imponer sus costumbres, no de adaptarse a los países que les acogen”. Cuando dice «todo» está generalizando, y toda generalización es injusta. El problema de este conflicto es que por una minoría (porque son una minoría pero con voz muy alta) estamos condenando al resto de musulmanes que viven su religión en paz. Hay que abrir los ojos y la mente, porque si no lo hacemos nos convertimos en uno más como ellos.
Hoy quiero romper una lanza a favor de todos aquellos creyentes del Corán que están sufriendo la discriminación del resto del mundo. El problema no se soluciona eliminando esta religión del mapa, porque desaparecería la libertad de elección, la libertad de vivir tus creencias según tus criterios. Eso sí, siempre y cuando esos criterios no sobrepasen la línea de la violencia y el mal. Hoy es un día para recapacitar y poner sobre la mesa nuestros valores y no dejarnos llevar por la ira. No vamos a ponernos a su nivel, porque cuando combates la guerra con más guerra, no consigues paz, sino guerra.
Julia Aramburu