Anatomía en demanda ese leve corazón,
tu ritmo fuera suyo en su tierno palpitar.
Por cauces la quimera, toda roja, siempre tú:
su sangre a sangre llama.
Tu tacto al pecho, y dentro, anidan pronto criaturas,
su ansia digital larvando luego los apegos.
Llegas tú y en fuga los desiertos,
por ti las venas de seda su fluir
por ti la arena volviéndose distancia
por ti…
Latiendo tú y el mar avanza
latiendo en mí sus ondas caracolas.
Replegando mareas, ni seda ni soñar,
exangüinado de todo, vacío, volverá la arena.
Tu pulso será silencio, estaca doliendo (ausencia)
en su camino arterial.
El corazón y sus estados,
demasiado corazón:
Vinieras…
Me amaste…
Te irás.
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