Poema transreal

Girando sobre mí mismo, en este tiempo,
en ese tiempo. Ecos llegan con gritos y silencios
se meten en mis venas, pronunciando lo comprensible
y lo incomprensible. Susurro de dolores y hastíos. Cada
uno con su comienzo y fin o fin y comienzo. Mi mano
atrapa al universo, lo envuelve en su
solemnidad, lo deposita en un rincón. Saltan ratas
o lobos o cuervos o serpientes. No pueden sacarse
sus vestiduras ambivalentes. Los invito a tomar té
en la palma de mi mano. Todos levantan la mano
me preguntan por mi nombre. No respondo,
juegan a la casualidad o la coincidencia. Y así,
hasta su infinito. Acá no importa si lo que veo es
lo que es. No hay relojes, hay baúles, y nadie muere.
Es otra la longitud de este lado.

Compartir esto
Cargar más publicaciones relacionadas
Cargar más publicaciones de Eduardo Escalante Gomez
Cargar más en Poesía

Dejar una respuesta

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios están marcados *

Puede interesarte...

En tierra firme

Descolgando átomos de Tierra fértil con una nueva geometría ...

Buscador

Ediciones de Revistas