Hola A.,
A pesar de mi propia negativa con el fin de preservar mi dignidad de mujer (joven pero mujer), no puedo evitarlo. De verdad que lo siento, pero te va a caer el marrón.
¿Has visto alguna vez las películas de Dirty Harry? Imagino que la respuesta es sí. Bien, pues si haces memoria y si yo no me equivoco, es en la primera (la que da nombre a la saga de traducción chapucera made in Spain: Harry el Sucio II, III, IV, etc.) donde se describe el personaje de Harry Callahan y donde puede verse la escena que te voy a contar:
Harry, inspector de policía Callahan (todo el mundo le conoce como Harry el Sucio por sus métodos poco ortodoxos) vuelve a su apartamento después de un arduo día de trabajo. Entra en el edificio y mientras inspecciona su correspondencia en un ambiente sobrado de penumbra escucha la voz de una mujer joven que le pregunta:-Tú eres Harry Callahan, ¿verdad?-, a lo que él sorprendido pero impasible responde: -¿Nos conocemos?-. Ella enseguida se acerca un poco más y entre la penumbra puede vislumbrarse un bonito rostro marcado por una sensual cabellera negra larga y lisa. Y con una media sonrisa contesta: -Realmente sí. Nos hemos cruzado un par de veces en la escalera aunque apenas hemos intercambiado unsaludo-. Y continúa diciendo: – ¿Sabe? Es usted toda una incógnita. Lo único que se sabe de usted en todo el edificio es que es un solitario inspector de policía y que se deja ver poco por aquí.-Harry (expresivo Eastwood) también se acerca y con absoluta tranquilidad añade: -Bueno, ahora me estás viendo, ¿no es cierto?-.
La mujer, algo sobrecogida por el repentino acercamiento, con voz entrecortada responde:
-Pues…sí, es cierto-. Y tras una pequeña pausa continúa: -¿Le puedo hacer una pregunta?- Y sin esperar respuesta, con más seguridad que flaqueza, dice: -Quisierasaber que tiene que hacer una mujer para acostarse contigo-. A lo que Harry (como si conociera con precisión estos terrenos) responde: -¿Por qué no pruebas a llamar a mi puerta?-.
Bien A., si no te acuerdas y quieres saber qué pasa después mejor que veas la película. Y sí (no te subestimo, sé que sabes lo que viene ahora), de ahí surge la necesidad de hacerte una pregunta:
¿Podría yo llamar a tu puerta?
I.