En 1928, el investigador Alexander Fleming descubrió la penicilina, un acontecimiento que cambiaría el curso de la historia de la Medicina. Este hallazgo, que Fleming no dio a conocer hasta 1929, abrió las puertas de la revolución antibiótica. En 1929 Fleming, después de haber vuelto de unas vacaciones de 3 semanas, se percató de que en una pila de placas olvidadas antes de su marcha, donde había estado cultivando una bacteria, Staphylococcus aureus, había crecido también un hongo en el lugar donde se había inhibido el crecimiento de la bacteria. Resultó que el hongo «fabricaba» una sustancia que producía la muerte de la bacteria; como el hongo pertenecía a la especie Penicillium, Fleming estableció que la sustancia que producía sería denominada «penicilina»
En realidad, la penicilina inició la era de los antibióticos, sustancias que han permitido aumentar los índices de esperanza de vida en prácticamente todo el mundo. De hecho, el modelo de preparación de los antibióticos proviene de la penicilina.
Sin embargo, poco a poco y tras numerosos estudios sobre este gran descubrimiento, se observó que las bacterias que en un principio eran vulnerables a ciertos antibióticos comenzaban a desarrollar resistencias, las cuales le hacían `ìnmortales´ante el ataque de dichos medicamentos. La aparición de cepas resistentes es un fenómeno natural que ocurre cuando los microorganismos se reproducen de forma errónea o se intercambian características de resistencia, lo que significa que se producirá un aumento en el número de bacterias resistentes; Esto supone un gran problema ya que, estos mecanismos de resistencia, desafían nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas habituales causando muertes y discapacidades cuando, hasta hace poco, podían tratarse para permitir que las personas afectadas siguieran su vida con normalidad .
Por tanto, los pacientes que contraen infecciones causadas por bacterias farmacorresistentes tienen peor pronóstico y un mayor riesgo mortal que los individuos infectados con bacterias de la misma especie que no presenten esas resistencias, y necesitan también más recursos médicos.
Todo esto, lleva consigo una lucha constante por parte de los investigadores ante la búsqueda de soluciones, ya sean el desarrollo de nuevas vacunas, pruebas diagnósticas, opciones terapéuticas para las infecciones u otros instrumentos; pues si no disponemos de antiinfecciosos eficaces, muchos tratamientos médicos de referencia estarán condenados al fracaso o acarrearán riesgos muy importantes.
La resistencia a antibióticos, se convierte así, en un problema a nivel mundial, pues las bacterias no `cesarán en su empeño ´de crear nuevas resistencias a antibióticos, y debemos de estar preparados para combatirlos, o llegará a un punto de insostenibilidad irreversible.