-¡Te parecerá increíble, pero hay ciudades que no tienen costa! Ciudades que viven de espaldas a los mismos mares en que nosotros nos ahogamos… ¡Así como te lo digo! Hay personas que ignoran este manto azul que nos abraza y que forma parte de nosotros.
Él, que la escuchaba con atención, se atrevió a saber:
– ¿Nunca te has preguntado de dónde pensará esa gente que nació la raza, esta misma estirpe que mira al sol y frunce el ceño de impotencia, o de dónde sale ese alimento que sustenta y calma el vacío de nuestros vientres?
Compartir esto