PRÓLOGO
Todos tenemos deseos, unos más y otros menos. Pero todos tenemos deseos. Hay muchos tipos de deseos. Hay deseos necesarios, deseos caprichosos, deseos buenos y deseos malos. Hay deseos imposibles, apasionados, infantiles, avariciosos y humildes. Hay deseos negados y deseos olvidados. Hay quien se pasa la vida deseando y él no para de perseguir un deseo. Y también quién desearía no haber deseado un deseo. Y siempre, detrás de un deseo está él, el genio, el que hace que se cumpla nuestro deseo.
Todos tenemos nuestro genio, bueno mejor dicho, nuestros genios, porque hay más de uno. Y lo mágico de esto es que sin saberlo, todos cada uno de nosotros somos también un genio. El genio de alguien, porque en algún lugar hay un deseo que nos busca, que busca a este genio. Y porque en algún lugar hay un deseo que con nuestra ayuda puede cumplirse.
Todos tenemos deseos. Deseos que lanzamos al aire, deseos que vuelan en busca de su genio, deseos que crecen como semillas, deseos que se realizan. Pero hay veces, que los genios se vuelven sordos o simplemente miran hacia otro lado, no quieren escuchar. Entonces los deseos, que generalmente son los más importantes, los más deseados, se vuelan con el aire y se convierten en deseos olvidados.
Hoy deseo hablaros de eso, de los deseos negados, de los olvidados. Deseo contaros historias que hablan de niños, de deseos deseados y de olvidos olvidados. Deseo que por un momento olvidéis vuestros deseos. Y que vuestro único deseo deseado sea desear leer este cuento.
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CAPÍTULO I
ESPAÑA (Madrid)
26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Jaime (10años)
En el Paseo de la Habana todo está preparado. Está preparada la piscina, iluminada como nunca. Está preparado el jardín, decorado hasta el último rincón. Está preparado el servicio, con bandejas repletas de comida y bebidas. Están preparados los invitados: niños y mayores. Está preparado el payaso, forzando su mejor sonrisa, y el mago, escondiendo sus mejores trucos. Está preparada la mamá de Jaime, luciendo su mejor vestido. Está preparado el papá de Jaime, engañando con sus mejores modales. Incluso está preparada la tarta. Una tarta grande, muy grande, demasiado grande para un décimo cumpleaños. ¿Qué esconderá una tarta tan grande? Quizás esconda un perdón, un lo siento, un no volverá a ocurrir. Quizás esconda un tienes que poner de tu parte, o un tú también tienes parte de culpa. Como decía en el Paseo de la Habana todos están preparados…Todos menos Jaime…Porque el secreto de la tarta se esconde debajo de su camiseta y debajo de sus pantalones. El secreto de la tarta lo esconde el morado de su piel, ese incomodo roce de la camiseta. Sin embargo, lo que más le duele a Jaime es que el secreto de la tarta se esconde en la mirada de sus amigos. En la mirada de todos. Porque todos con su mirada le dicen- ¡Pobre Jaime,… conocemos el secreto de tu tarta! -.
Por eso cuando Jaime se coloca delante de la tarta y piensa en un deseo, lo tiene claro. No hay duda. No quiere volver a sentir el dolor que provoca el roce de una camiseta. No le gusta el morado en su piel. No quiere más miradas compartiendo secretos…No quiere que su tarta guarde ningún secreto.
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CAPÍTULO II
ISRAEL (Frontera con Gaza) 26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Amir (10años)
El mejor amigo de Amir siempre ha sido Hasam. Dieron juntos sus primeros pasos. Tiraron juntos sus primeras piedras. Rompieron juntos sus primeros cristales. Juntos levantaron la falda de aquella niña. Los primeros bolos en el colegio, también los hicieron juntos. Juntos hicieron trampas para ganar aquel juego. Un día, juntaron sus ahorros para así juntos poder comprar aquel tebeo. Cuando aquel niño grande, gordo y feo pego a Amir, juntos se consolaron y juntos tramaron venganza. Un día, decidieron que serían amigos para siempre y que siempre permanecerían juntos. Y como se cierran los grandes acuerdos, juntos escupieron en sus manos y juntándolas, juntos quedaron satisfechos. Pero hoy es el cumpleaños de Amir y Hasam no está. Hace dos años que no puede verlo. Por eso hoy, el día de su cumpleaños, cuando Amir cierra los ojos y piensa en su deseo no duda. Lo tiene claro. No quiere regalos. Hoy más que nada quiere ver a su amigo Hasam. Quiere volver a jugar con Hasam…
Pero el deseo de Amir no se cumplió. No se cumplió porque antes que él alguien tuvo otro deseo. Hubo alguien que deseó estar más seguro. Y así deseó levantar un muro. Y ese es el muro con el que chocó el deseo de Amir. Porque no os lo dije pero Amir es judío y Hasam palestino.
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CAPÍTULO III
CHINA (Yenan)
26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Iyusha (10 años)
Son las ocho de la noche. Iyusha por fin ha llegado a casa. Está ahí, sentada delante de aquella especie de tarta, delante de aquella especie de vela. Sus padres y sus seis hermanos también están ahí. Le han regalado un cuento. Iyusha está muy contenta. Pero con sus apenas diez años sabe entender el sacrificio que su familia ha tenido que hacer para regalárselo, y eso le hace sentirse un poco culpable. Irónico verdad, con diez años y se siente culpable. A Iyusha le encanta leer, de mayor le gustaría ser escritora. Todos dicen que tiene mucha imaginación. Su madre no lo entiende, si pasa el día trabajando de dónde saca el tiempo para imaginar todas esas cosas. Iyusha no se lo dice, pero es esa imaginación la que le permite ser un poco más feliz cada día. Ayer mientras cosía zapatillas en aquella fábrica, la de aquella multinacional, se imaginó que era una espía, y que el enemigo la había tomado prisionera, y tramó mil formas para escapar…Hoy cumple diez años, e Iyusha cierra los ojos y antes de soplar la vela piensa un deseo. Y desea, que quiere tiempo, tiempo para jugar, tiempo para inventar mil historias…Pero Iyusha piensa también en su familia y entonces desea que no le falte trabajo, que la fábrica nunca cierre. Porque es gracias a esa fábrica que su familia puede vivir un poco mejor.
Y fue gracias a un niño, de un País llamado España….Gracias a ese niño, que deseó tener aquellas zapatillas tan caras, las de aquella marca tan conocida, que el deseo de Iyusha se cumplió. Y al día siguiente Iyusha tuvo trabajo. Y fue también gracias a ese niño que el deseo de Iyusha no se cumplió, y fue que Iyusha no tuvo tiempo para jugar.
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CAPÍTULO IV
EEUU
(New York)
26 de Agosto de 2007
4a Planta Hospital Thomas Jepherson Servicio de Oncología Cumpleaños de Mary
(10 años)
Nueva York tierra de las oportunidades. Que mejor lugar que este para soñar, para buscar tu oportunidad. Hoy es el cumpleaños de Mary y en el hospital le han organizado una fiesta. Están todos, sus médicos, las enfermeras, sus padres, sus hermanos, sus amigos… La fiesta ha sido divertida, han jugado e incluso han bailado. Esto último ha merecido la pena. Ha sido divertido ver como esos doctores, aparentemente tan formales, sudaban intentando mover su rígida cadera al compás de aquel rock. Ahora todos le cantan el cumpleaños feliz, y ella está ahí delante de la tarta, delante de esa vela. Sabe que tiene que pedir un deseo. Durante unos segundos Mary se queda fija en la ventana y en el reflejo ve su calva cabeza. Después mira un poco más al fondo. Allí hay un edificio de viviendas. Se fija más y ve una ventana, y ve un señor, que sentado frente al televisor juega con el mando. Y Mary grita en silencio- ¿Dónde estás? ¡Es tan poquito lo que necesito de ti!-… El cumpleaños feliz acaba y Mary vuelve a la tarta, y cierra los ojos, y sopla fuerte, y desea que encuentren a su donante…
Pero el deseo de Mary no se cumplió. No se cumplió porque un minuto antes, a poca distancia de donde estaba ella, uno de sus posibles genios, de sus posibles donantes, veía la televisión y para su incomodidad vio un anunció reclamando donantes de médula ósea, y vio aquellos niños con la cabeza calvita, y aquello le molestó, y deseó no verlo más, y simplemente cambió el canal.
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CAPÍTULO V
NICARAGUA (Tarica)
26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Carlos 10 años
Hoy es el cumpleaños de Carlos y en el “Centro” le han organizado una fiesta. Una fiesta con tarta y una vela para soplar. Todos ríen y cantan. Sin embargo, Carlos está distraído mirando por la ventana. En el campo hay unos niños jugando al fútbol. A él le encanta el fútbol. No hay cosa que le guste más. Se pasa el día viendo a los niños correr detrás de la pelota. Se conoce todos los regates de Luís. Ha rematado mil veces de cabeza con Miguel y conoce los defectos de Cholo, el portero. Entonces Carlos se gira hacia la tarta, mira la vela y sin pensarlo un momento desea que quiere jugar al fútbol, desea hacerle un regate a Luís, meterle un gol a Cholo…
Pero desafortunadamente el deseo de Carlos no se cumplirá…..Porque antes, mucho antes que él, alguien deseó llenar de minas los alrededores del pueblo de Carlos. Y claro, ese deseo dejo a Carlos con una única zapatilla.
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CAPÍTULO VI
Etiopia (Shebeli)
26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Hokiba (10 años)
Hoy es el décimo cumpleaños de Hokiba, pero Hokiba no está, no ha llegado. ¿Por qué? No sé. Quizás fue culpa del hambre, de la sequía o de alguna enfermedad infecciosa. La verdad es que no lo sé. Y tampoco me interesa. Da igual. Lo importante es que no ha llegado. En el poblado nadie se acuerda que hoy es su cumpleaños. Su madre tampoco lo sabe. Hoy está muy ocupada, tiene que cuidar esa especie de rebaño y conseguir alimento para sus otros seis hijos. Es cierto, nadie en el poblado sabe que hoy es el cumpleaños de Hokiba. Pero también es cierto, que nadie le ha olvidado. Hoy no hay tarta, no hay vela y no hay deseo…..porque simplemente no hay niño. Pero no lo dudéis la naturaleza es mágica…Por eso aquel día, sin previo aviso, se presentó un viento fuerte, descaradamente fuerte. Y el cielo se volvió más rojo, insolentemente rojo. Y fue entonces cuando la madre de Hokiba pensó en él. Todos pensaron en él. Todos se acordaban de la última vez que habían sentido ese viento…Todos se acordaban del día que nació Hokiba, el “Hijo del Viento”. Por eso, sin saber que era su cumpleaños, todos dejaron sus quehaceres e hicieron lo que se hace en los días importantes. Pintaron sus cuerpos, sacaron sus timbales, avivaron el fuego y bailaron hasta el nuevo día. Y lo hicieron felices,…felices de estar de nuevo con el “Hijo del Viento”.
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CAPÍTULO VIII
ESPAÑA (Madrid)
26 de Agosto de 2007 Cumpleaños de Jaime (10años)
Por eso cuando Jaime se coloca delante de la tarta y piensa en un deseo lo tiene claro. No hay duda. No quiere volver a sentir el dolor del roce de una camiseta. No le gusta el morado en su piel. No quiere más miradas compartiendo secretos. No quiere que su tarta guarde ningún secreto. Y Jaime cogió todo el aire que pudo y sopló…sopló todo lo fuerte que pudo. Y el aire derramó el deseo de Jaime por todos lados.
Y fue gracias a aquella señora, la que estaba al lado de su mamá, que deseó escuchar el deseo de Jaime y deseó hacer algo. Y fue así que deseó hablar con aquella Psicóloga…Y fue gracias a esa Psicóloga que deseó hablar con la mamá de Jaime. Y fue gracias a la mamá de Jaime que venció su miedo y deseó contar el secreto que guardaba el papá de Jaime. Y fue gracias aquél médico tan amable que deseo explorar el cuerpo de Jaime, y que segundos después deseo hablar con aquél policía. Y fue gracias aquel policía que deseó tramitar aquella denuncia. Y por último fue gracias a aquel juez…Aquel juez que miró a la psicóloga, a la mamá de Jaime, al médico, al policía, y que decidió que tantos genios no podían estar equivocados,… y fue así que el deseo de Jaime se cumplió.
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EPÍLOGO
Quizás, te haya sorprendido las historias que te he contado. No lo esperabas. Quizás, cuando has empezado a leer deseabas pasar un buen rato. Deseabas que hoy te contara algo divertido. Deseabas una historia mágica, algo imposible, algo bonito. Deseabas algo que te justificara este día o simplemente deseabas algo entretenido… ¡Lo siento! Tu deseo no se ha cumplido. No se ha cumplido porque antes, mucho antes yo tuve otro deseo. Mucho antes yo ya había deseado hablarte de los deseos de Iyusha, de Carlos, de Mary……. Tu deseo no se cumplió porque yo deseé decirte que tú al igual que yo eres “genio”. Deseé decirte que tú puedes ayudar a cumplir los deseos de muchos niños.
Yo lo deseo
¿Y tú? ¿Lo deseas?