Cuando me levante ahora
va a haber algunos cambios,
porque un consejo de sabios
ayer me llamó la atención.
Ahora cuando me levante
van a llegar operarios:
un senegalés y un sicario
que conocí en Lavapiés.
Los conocí porque andaba,
por no quedarme parado;
que si me quedo callado
vuelvo a escuchar al fantasma.
Ellos también me contaron
las mierdas que les pasaban:
la historia nos hermanaba
y entonces nos dio por llorar.
Uno quería dar cariño
(cansado ya de matar),
el otro buscaba algún sitio
que recordase a un hogar.
Tal vez echarnos al monte,
tal vez montarnos un bar.
Si eso vida retirada
o un sacrificio animal.
Antes de llegar el día
dimos con la solución:
hay que agarrarse a la vida,
no hay que vivir del amor.
Entonces nos separamos,
sintiéndonos igual de mal.
Y yo que dormía en tu cama
me fui a dormir donde Adrián.