Piezas condenadas

1.

Profanar lo más sagrado de la vida,
escuchar el trino de los pájaros al amanecer,
observar el sol dar un bostezo sobre el mundo,
escuchar el pretendido paso del hombre
[seguro de sí] veo al mundo devorárselo.

Y entre tanta contradicción,
espero ansiosamente el atardecer
para sentir el frío del oriente, y ver el sol apagarse,
sentir el olor de la infancia, ver los fantasmas.

¡Ah, qué misterios guarda! Mirífica, encantada.
Enigmática es la noche.

2.

Me lleno de vos: silencio.
Del secreto que tiene el canto de los grillos,
el murmurar de las ranas.

Me lleno de vos: vértigo.
El caer de los buitres sobre la carroña,
el murmurar de la gente allá afuera.

Me lleno de vos: belleza.
El frío que congela mis manos desnudas,
el rostro preocupado de las putas.

Y lloro, lloro, lloro, en silencio,
porque de vos me lleno muerte ingrata,
esperándote, cobijándome de ilusiones.

 

3.

 

La mujer más triste del mundo;
se pinta sus labios de rojo,
sonríe hipócrita al mundo:
-canta canciones de odio.

Al niño mima en la soledad de su espíritu:
al otro –su amante-, lo ahoga en el sol del mediodía;
en la más profunda tristeza…

La mujer más triste del mundo,
vierte lagrimas envenenadas,
las vierte en todas las copas,
-entregándome todos los secretos.

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