Al otro lado, las letras de mi tatuaje se mezclan y diluyen y forman un verso tuyo.
Al otro lado, el volcán de la pasión chupa y expulsa en su elipsis los miedos y las dudas.
Al otro lado, mi aliento en tu cuello y mi mano en tu sexo, ávida de amanecer en ti.
Al otro lado, el tiempo cabalga en círculo y siempre es el principio.
Al otro lado, me miras con orgullo, con torpeza, con amor.
Al otro lado aceptas tu dolor.
Y las espinas y las llamas de mi corazón, que es el tuyo.
Porque a este lado, soy cáscara amarga y arroz pasado y contingencia banal.
Porque a este lado, soy sucio deseo gris.
Porque a este lado, eres fantasma y pasado y un año los años se cumplen, sí.
Y no hay, no encuentro, no está.
La contraseña cuántica.
El conjuro sutil.
La pócima amarga.
La promesa descalza.
Que me permita pasar el umbral a ese mundo.
Que no es.
Que no será.
Que ni siquiera fue.
Y que sin embargo, me llena toda de este desconsuelo.