¡Soy inmigrante!
tal vez los dolores y las lágrimas
enriquecieron mis palabras,
pues fluyen llenos de emoción
y permiten la paz entrar en las entrañas
mortificadas de mi cuerpo.
Las llagas del tiempo, son tortuosos canales
que acompañan la vida y convierten la lisa juventud
en los callejones estropeados de la vejez
la piel está lacerada
la visión está nublada
la palabra es áspera
el olor es funesto
¡Soy inmigrante!
me han robado la esperanza
me han dejado el hambre
en mi camino he encontrado el desengaño
¡infeliz de mi!
Puse el otro lado de la cara
y no recibí una cachetada,
fue un puño de inmisericordia
que me rompió los huesos y vació mi sangre
¡He de perdonar, !una vez más!
pues he creído en lo que me enseñaron
me machacaron diariamente
en mis pobres sesos
« ama al prójimo como te amas a ti mismo »
¡sí!, vida ladina!
¡yo te perdono!
¡¡yo los perdono!!
¡Soy inmigrante!
voy cargando mi cuerpo
¡a pesar que mis lágrimas me pesan !
voy cargando mi cuerpo
a pesar que el dolor aúlla!
voy cargando mi cuerpo
¡a pesar que la desesperación sonríe!
voy cargando mi cuerpo
sin rumbo, sin orientación
¡sin luz al final del túnel!
¡Soy inmigrante!
mientras engordas
¡mis huesos crujen!
mientras te perfumas
¡mi sudor me baña!
mientras ríes
¡el cansancio me abate!
Mientras te persignas
¡el látigo de la esclavitud me cubre!