Noche como otras parecía,
normalidad me esperaba
pero, tu persona otra vez me enloquecía
y me dijiste que te gustaba.
Y tuve miedo ese instante que me responda mi boca
que tu mirada se cruzase con la mía
que se cumpliera el ruego que siempre se invoca:
un beso que tus labios cedían.
Fue maravilloso, como llegar al cielo
olvidando las penas y los agravios
fue un calor inmenso que fundió el hielo
que se volvió un mar que me llevó a tus labios.
Desde entonces estamos juntos
al igual que mi amor que no termina
que bien suena eso de novios
y tu nombre en los besos, Carolina.
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