El verbo desabrochaba todos los nudos ahogados en racismo y poder
Las palabras no podían ser segmentadas como separados se encontraban los que
dueños debían de tener.
El mar estaba manchado, oscuro por las almas esclavizadas por las cabezas retrogradas e irracionales que
no entendían el poder de grito hacia la libertad.
El refugio entre los ghettos le resultó insaciable.
El mundo entero se revolvía al ver que las palabras salían de su cuerpo con la misma velocidad
que sus cadenas se oxidaban por el silencio bajo aquel océano blanco y opresivo.
El fuego en su pecho hacía que su vena por el cuello llorase de pena al no poder exhalar ni siquiera un sentimiento
banal…
El cuerpo se irguió y se fortaleció al escuchar la palabra libertad vestida del sueño al que llamaban
sociedad imparcial.
El llanto de la gente acomodada no impidió que los gritos para volar retumbasen por doquier
y unos a otros se prometiesen no volver a claudicar por alguien que nunca se hizo de respetar.
Ella tan solo buscó la igualdad, y el resto de gente vio el miedo a la verdad.
Nunca es suficiente, reflexionó cuando creímos que vino la paridad.
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