Y se dirige hacia la maleta,
buscando otro futuro,
lejos,
junto a su nuevo presente.
Un presente
sin el color de mis ojos,
con una sonrisa distinta,
quizá algo más valiente,
quizá algo menos difícil.
Y, mientras, en el armario
están mis camisas
abotonándose el nudo de la garganta,
quietas,
sin saber muy bien qué hacer
con este destino.
Me ven dejando marchar una vez más
ese tipo de mentiras
que solo son alivio momentáneo,
Y viceversa.
Compartir esto