Suspendida del silencio
en el precipicio de un amor
trágicamente rojo
cedo y me adecuo
a las formas del dolor.
Aúllan sentidos ultrajados
células atormentadas
invadidas y crucificadas
en un falso florecer de infinito.
En las venas el amargor
que tiene sangre y olor
de lágrimas en cadenas.
Disuelto el corazón
en ausencia de luz
cierro los signos de una hoguera
entre las carnes
en las semblanzas desaparecidas
del tiempo,
dócil como la muerte
que se realiza
lisa tras las herrumbres supinas
de la noche.
(traducciòn de Ana Caliyuri)
Michela Zanarella
ocupación: Periodista.
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