Noches blandas
noches lentas,
segado el opio en la noche.
Lobos latiendo cerca,
suaves y amorosos aúllan desde el techo.
Lobos celando noches,
mi cama blanca plenilunio.
Lobos agotando esperas,
terribles,
robados sus sueños exigen las horas:
de diente a carne la muerte por el lecho.
Noches doblando tiempos,
exangües sus relojes,
tan excesiva la noche
que expiran así las horas
y al alba clama:
¡necesidad!
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