Engarza el hilo roto
del mantel este de flores
con la uña de tu meñique
y cuélalo
entre el ojal
de esa pequeña parte
de mi cerebro
que no logra inspirarse
y esa pequeña zona de tu risa
que no logra reírse,
y a ver qué coño sacamos,
a partir de ahí,
los 2.
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