Bien, aquí estoy de nuevo,
esta vez
dentro de la bañera,
escribiendo, (vaya tela),
hace un calor insoportable
y tengo resaca.
El calor y las resacas
se cargan todo aquello que la crisis
no alcanza a cargarse.
Pienso en dejar el grifo abierto
y que el agua llegue a Niza,
pero no tengo güevos
ni para una tortilla decente,
y Niza no existe,
porque nunca he estado allí,
la pobreza se carga todo aquello
que sobrevive al calor, a las resacas
y a la crisis.
Pienso en dejar el grifo abierto,
el agua tibia es magia
allí donde el milagro no llega.
He cerrado el grifo
a la altura de Despeñaperros.
La muerte es el milagro
porque la vida
a veces no tiene
la fuerza suficiente,
o necesaria,
como tantos poemas,
como este poema
al menos.