Como jinetes con ansias de conquista,
esclavizan a la gente de buen hacer,
que arrasan todo a su paso,
y mantienen su linaje y legado.
Todo lo que toca arde,
todo a su paso queda calcinado
todo se torna malicioso y oscuro,
todo cambia en un tiempo más que prematuro.
Unas veces con razón, otras sin ella,
cuando los jinetes caminan sobre tu tierra,
ya que son amorales seres sin hogar ni fronteras.
no existe manera de que cedan,
provocado en mayoría por sus vicios,
Un mal que persigue al hombre,
pasa desapercibido camuflándose,
para infligir el mayor daño posible.
Como acabar con lo que nos fulmina,
como afrontar y aceptar la muerte sabida,
como aceptar que corta se hizo tu vida,
como mirar al futuro cuando solo vislumbras el pasado,
como soportar los llantos y sollozos de tus queridos.
Soledad y oscuridad acecha tu alma,
pesar y arrepentimiento aparecen de la mano,
cuantas cosas se podrían haber hecho,
y cuan pocas se hicieron.
Admirable fortaleza brota del corazón,
abrumador coraje se desarrolla,
no es la cura para ningún mal,
pero es lo que mantiene erguido,
frente al dolor y sufrimiento que te desuella.
Esperando a nuestro sanador y salvador,
que a través de nuestra querida ciencia,
amanse y elimine este pesado dolor.
Fronteras ambiguamente opuestas,
Flanqueado entre dos fronteras,
Una que da la vida, otra que la quita.
con parte de nuestros corazones.
Nunca te irás por completo,
tu eres parte de nosotros,
Padecemos un amor infinito e ilimitado.
Y ahora la verdad y nada mas:
Somos un mismo corazón,
Somos un mismo todo,
Nosotros somos amor.
Ya te fuiste,
somos parte de ti,
Nunca te fuiste,
Nunca te iras,
En memoria de Julio Nespral, ejemplar padre y magnífico abuelo.
-21/07/1930- 15/08/2006-
De tu nieto Pedro con cariño.