A las santas piedras,
A las manos atrevidas.
Mientras las palomas vuelen intrépidamente Entre balas y cohetes;
Mientras las manos impávidas e impertérritas luchen Con piedras y hondas y tirachinas;
Mientras se vea que las flores se destruyan Con sus sépalos y pétalos,
Sin que algo de nuestras callejuelas Se mueva y se conmueva; Mientras haya pueblo desflorado,
¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!
Mientras se observe que los fusiles Repartan muerte en perdidos arrabales;
Mientras los aviones dejen calles ensangrentadas; Mientras los cañones arenguen al averno
En la franja aquélla,
Aquélla que los sucios vampiros defraudan;
Mientras haya cuerpos descuartizados: Almas derruidas acá,
Y destinos envenenados acullá,
¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!
Mientras se ensanchen las piedras; Mientras las vistas apunten, Apunten hacia más adelante,
Y en los ojos haya lágrimas rebeldes y ufanas; Mientras no se obstruyan las sendas;
Mientras haya madrugadas y ruiseñores, siempre ¡Habrá sombras sonoras y gritos ígneos!